Lo grave de esto es que no es reciente puesto que la maldad
existe desde el comienzo de la humanidad. La ambición por el dinero, el poder,
el sexo, el prestigio, y las mujeres, especialmente las de otros, ha sido el
denominador común por excelencia.
"Sic ictur ad astra.... Así se llega a las alturas"
Y a veces no aprendemos, esa sería la penosa conclusión, puesto
que, aunque nos den en la cabeza volvemos a elegir a los mismos con las mismas,
así sea en tiempos posteriores a los de las presentes circunstancias anómalas
que nos avasallan. Es la triste realidad que ojalá superemos y bien, lo que se
logrará alcanzar cuando el miedo de actuar se pueda vencer, lo cual no es fácil,
pero tampoco imposible.
O sea que si es posible recuperar y mantener los
valores morales y democráticos, como se está viendo, para fortuna de las
naciones, en casos recientes, especialmente en América Latina.