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Sunday, May 19, 2019

Para de pecar


Que vaina tan fregada es esa la de ser un pecador, especialmente cuando desde nuestra infancia se nos inculcó, especialmente a nivel religioso, que cuando uno pecaba, si moria en ese momento, se iría derechito como un cohete al mismo infierno. ¡¡¡Que pánico por favor!!! Y es que en mis épocas de muchachón el pensar acerca de una mujer o mirarla con intención, así fuese de reojo, se convertía en un acto libidinoso que se consideraba como un pecado grave. Era en ese tiempo quizás más grave “ fornicar “que robar, ya que las Iglesias habían conceptualizado entonces de esta manera errónea el tema del pecado.



El pequeño o grande que entonces pecaba se iba , para ahogar su culpa, al confesionario de un levita con el propósito de contarle lo malo que era, y  se esperaba que llegase ahí con “ arrepentimiento sincero y contrición de corazón “, lo cual en verdad no lo era tanto así, y por consiguiente y luego de estar santito por un rato volvía a las de Villadiego ya que , “ quien  pecaba y rezaba “, en forma simple y equivocada se asumía por parte del feligrés que “ empataba “.





De ahí que hoy en día preferí sacar la palabra pecado de mi vocabulario para cambiarla por otra que se me enseño con sabiduría hace unos años, la que se refería más bien a un “ defecto de carácter “. Aprendí entonces que un "defecto" es como un neumático desinflado y que un "defecto de carácter" es como conducir sobre él, lo cual me ayuda a llegar a buscar un sincero cambio , en donde la corrección de mis errores, si así lo decido con convencimiento y de corazón, será el resultante para la búsqueda de una vida mejor.

12 comments:

Macondo said...

Nunca entendí eso de que un hombre siempre bueno, si tenía una debilidad, no le daba tiempo a arrepentirse y moría, no le había servido de nada su bondad de cara a ir al cielo. Tampoco que un malnacido, que tuviese un momento de arrepentimiento antes de morir, iba a la gloria como si nada malo hubiera hecho en su vida. Nos tenía la Iglesia agarrados por las pelotas. Fue una liberación olvidarse de pecados ya ser lo mejor que sepas sin contar con premios ni castigos.
Un abrazo.

Juan Ramón said...

Bueno, decirle a alguien: "que peques mucho y gordo", es casi como sinónimo de desearle (digamos) felicidad, ¿no?. Es broma, es broma

Sandra Figueroa said...

Asi era en aquellos tiempos, ahora han cambiado las cosas. Yo no creo en pecados y esas cosas amigo Ricardo, y si me las inculcaron desde niña, así viví por mucho tiempo hasta que abrí los ojos y empece a vivir para mi libremente sin doctrinas religiosas.....Saludos amigo.

Manuel said...

Excelente reflexión. Y aunque los tiempos han cambiado, me consta, de que en muchos colegios religiosos, aún se sigue adoctrinando de esa misma manera, así que estos pobres jóvenes, tendrán que vivir el mismo martirio, que vivimos nosotros, hace ya casi sesenta años.
Un fuerte abrazo, querido amigo.

Marina Fligueira said...

¡Ay, Ricardo! Cuanto me he reído con tu bello relato, lo has plasmado a las mil maravillas con esto de los pecados. No quiero ni acordarme de cuando era yo niña, sobre todo cuando hice la primera comunión y naturalmente tuve que confesarme... Y mejor no cuento lo que me pregunto el confesor.

Hoy me Confieso con Jesús y me siento comunión con él. ¡Después de descubrir lo que han hecho y lo que siguen haciendo los santos sacerdotes y obispos! Dan asco y La gente escapa de las Iglesias. Y lo dejo aquí da para mucho debate.

Te dejo mi gratitud y mi gran estima.
Se muy muy feliz.

CHARO said...

Nunca entendí cómo en mi querida Iglesia daban muchísima más importancia y los consideraban pecados gravísimos el &º y 9º mandamiento, faltar al resto no era tan importante.Yo siempre consideré que hay mandamientos mucho más graves pero el peor de todos para mí siempre fue el 5º. Pero hay demasiada gente que dice que no peca nunca porque ni mata ni roba y eso tampoco es porque todos cometemos errores y faltamos a otros de los mandamientos de muy diferentes maneras, cuando lo trato de explicar no me entienden y menos todavía con el pecado de omisión.......bueno he usado la palabra que sacaste de tu vocabulario pero también se le puede llamar "falta" o "error".Saludos cordiales

Jose Ramon Santana Vazquez said...

maravilloso concepto de pecado Ricardo sabio consejo que se da una vez alcanzada la presumible madurez del aprendizaje que nunca se llega a rozar me encanto leerte recibe mis saludos y un fuerte abrazo.

esteban lob said...

Excelente "punto sobre las íes" Ricardo. Me recuerda en mi primera infancia cuando escuchaba la palabra, yo la confundía inocentemente con pescado y no entendía.

Manuela Fernández said...

Describes muy bien el concepto de religión donde un Dios castigador caerá sobre el pecador, madre mía, yo no quiero un Dios así y ni creo que pudiera existir tal cosa. La Iglesia debería estar enfocada a un Dios amigo y empático, no entro al análisis de por qué no lo es, simplemente digo que efectivamente todos podemos equivocarnos y con el tiempo reconducir nuestros errores y si existe Dios, que yo creo que sí, llámale X si quieres, se trata del culmen del entendimiento y magnanimidad. SAludos.

Rafael Humberto Lizarazo said...

Pues sí, Ricardo, cada uno con su cruz y su conciencia... decía mi abuelo.

Un abrazo.

AMALIA said...

Una gran reflexión.
Menos mal que todo va cambiando un poco...
Qué tiempos!!
Un abrazo.

RosaMaría said...

Eran tiempos más que de fe, de represión por miedo y amenazas. Es bueno haberlo superado, yo también lo hice gracias a convicciones firmes y cambios de actitud en muchos aspectos. Saludos.

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