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Friday, February 25, 2022

Tremendo resentimiento

Estando un alacrán a la orilla de un rio bastante crecido necesitaba cruzar al lado opuesto, pero no podía pues las aguas estaban agitadas y le daba miedo hacerlo montado encima de una hoja. Pensando ante su impotencia ve de pronto a un elefante que esta tomando agua y cautelosa como cortésmente, y porque no decir con bastante lambonería, le dice: Ay, muy distinguido señor elefantico, necesito por favor, sabiendo que Ud. puede cruzar, me lleve a la otra orilla pues tengo algo importante que hacer y no puedo hacerlo. El elefante que bien conoce al alacrán, derivado de su temperamento tan agresivo le dice: No, señor, sabiendo de su carácter no lo pasaría por nada del mundo pues se que al llegar al otro lado Ud. me clavaria el aguijón. ¿Como se le ocurre?, le prometo que por ningún motivo lo haría. Al llegar al otro lado y antes de bajarse el alacrán entierra su ponzoña en el lomo del elefante quien, sintiendo el dolor de la picadura, le dice: ¿¿¿No ve??? ¿Pese a su promesa al final Ud. me clavo el aguijón, como es posible que sea Ud. así, tan ingrato? No, señor elefante, la verdad es que yo no quería, pero para ser sincero no hay quien aguante estas iras y resentimientos tan desbocados con los que vivo.
Esta historia de lo que sucedió entre el alacrán y el elefante nos hace pensar que somos prisioneros de nuestras propias iras, resentimientos, y comportamientos agresivos, lo cual solo se empieza a mejorar cuando entendemos que el perdón abre la puerta para salir de allí y liberarnos de estos defectos de carácter que tanto hacen sufrir, no solo a nosotros, sino que también a los demás que con, nuestros procederes equívocos, mucho se afectan.

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