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Saturday, June 21, 2014

Dominio de que o hacia qué?

El poder es un elixir y una adicción ya que, quien en él se envuelve, a veces piensa que es , o la última Coca Cola del desierto, o quizás la mamá de Tarzán, y por ello sueña con ejercerlo a perpetuidad o al menos hasta que se tenga edad y salud para poder experimentarlo en forma normal, aunque en algunos casos conocidos, como los de las monarquías o las dictaduras, equívocamente se asume la durabilidad de por vida y por tanto no conciben, ni siquiera en una mínima expresión, la perspectiva de la sucesión.

De ahí que sea importante traer a colación que el logro más importante no es el dominio que obtienes sobre otros, sino la conquista de si mismo, implicando ello que es posible quizás subyugar a los demás con el poder de las armas, del dinero, o lo laboral, por un determinado tiempo, mas no será factible que esto sea de por vida, puesto que no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista.

De lo anterior se sacará entonces como corolario el que la gran victoria individual podrá alcanzarse cuando logremos conocernos bien y tengamos la disposición de cambiar aquello que nos atormente, todo esto enmarcado en lo que llaman pecados( o mejor defectos) capitales, constituidos en su deficiente expresión por soberbia, envidia, avaricia, ira, pereza, gula y lujuria.


8 comments:

São said...

Tens toda a razão: além de viciar, o Poder corrompe!

Seria bom , muito bom mesmo, que todas as pessoas tivessem noção dessa realidade e evitassem o perigo de cair em tal armadilha, mas parece não ser fácil escapar dela...

Meu querido Ricardo, te e deixo um apertado abraço :)

amparo puig said...

Sin duda el poder corrompe porque parece ser difícil que el que lo ostenta no acabe abusando de él. Y la corrupción hace que las personas dejen de tener fe en las instituciones, y de ahí al caos sólo hay un paso. Muy acertado Ricardo.

amparo puig said...

He introducido un comentario, pero algo he hecho mal porque no lo veo. Decía que el poder corrompe al que abusa de él y la corrupción hace que las personas perdamos la fe en las instituciones, y de ahí al caso sólo hay un paso que dar. Muy acertada tu entrada, como siempre.

AMBAR said...

puesto que no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista.

AMBAR said...

Querida Ricardo, estos días por razones varias, no soy yo entera al cien por cien, es posible que no haya comprendido bien tus letras, y mi comentario no sea muy completo, si así es perdóname.
No sé cuál es la raíz de cual, a veces pienso que los que tienen el poder, como la monarquía o la dictadura, bien envueltos en ese (elixir) adictivo que se mantiene, sobreviven a favor de los que realmente tienen el poder de mantenerlos en pie o hacerlos caer, son el frente visible, del gigante mandatario que se esconde puesto que no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista. detrás de ellos.
“Puesto que no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista” esos pecados capitales, son parcela individual de cada uno de nosotros, para mantenerla lo más ordenada posible, de ese modo en lo internos nos sentiremos más libres, ya bastante dominados estamos, con lo del Cesar para el cesar.
No se si saldrá el comentario decía (error) siempre puedes eliminar uno.
Un abrazo.
Ambar



MAR said...

Ser mejores seres humanos, amigables y sencillos eso es lo mejor.
Un gusto leerte como siempre.
Un abrazo para ti.
mar

CHARO said...

Siempre me pregunto que tendrá ese "sillón" del poder que en cuanto alguien lo ocupa le cuesta tanto dejarlo, es algo que nunca he comprendido y que me parece tremendamente injusto. Una entrada genial y de mucha actualidad. Saludos cordiales

Rafa Hernández said...

El poder es igual a ambición, y la ambición no trae nada bueno.

Saludos y gracias por tu visita.

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