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Sunday, January 21, 2018

Yo no fui, man….



Hoy por hoy resulta bastante común el “sacar el bulto “buscando de tal manera evadir la culpa de un hecho por uno causado y por consiguiente la responsabilidad por los resultados negativos, derivados ellos producto de equivocadas o de malas acciones. Vemos por ejemplo a personas que estrellan a otras en sus carros y lo primero que hacen es echarles la culpa a los otros, creyendo así que se salvaran de las consecuencias.
 


Precisamente presencie hace unos años un accidente en el que hubo de todo. Alguien venía manejando a velocidad moderada por una vía principal cuando de pronto, desde una alterna en la que quien por allí conducía debía ceder el paso, surgió una jovencita, sin licencia y sin seguro, y arremetió contra el otro. La sorpresa e incomodidad inicial surgieron, mientras se esperaba la llegada de la policía, pasando estas de castaño a oscuro, ya que un transeúnte, cuando esta apareció le contó al agente que en su concepto la culpa había sido de la muchachita quien había violado la señal de pare. Y para que fue esto, la niña irresponsable, no solo negó su responsabilidad, sino que la mama de aquella que al momento llegó empezó a insultar y tratar de basura al testigo, solo por haber este dicho la verdad. 




Una persona expresaba que es conveniente comprar culpas solamente a precios de mercado, lo que indica que hay que ser equilibrados cuando nos equivoquemos, sin minimizar los hechos de los que se es responsable, pero tampoco sin exagerarlo hasta puntos ilógicos y absurdos. Equilibrio y justicia en el proceder resultará entonces el camino más equilibrado e indicado a seguir  en cualquier momento.

Sunday, January 14, 2018

Jorgito, el caballo del hipódromo

Hace unos años cuando existían el hipódromo de Techo en Bogotá y el juego del cinco y seis a nivel nacional, recuerdo que uno de los caballos que allí corría se llamaba Jorgito, memoria que me ha quedado grabada en mi mente desde entonces. Recuerdo a la vez que para poder comprarme mi anhelada enciclopedia Tecnirama entre a trabajar a esa empresa con horario ubicado los sábados entre las diez de la noche y las tres de la madrugada, revisando los formularios de quienes habían apostado por uno o por otro alazán, en un juego que por eso se llamaba cinco y seis, ya que tanto el cinco como el seis ganaban premios, siendo el valor mayor el afortunado ganador de este último.



Mi anécdota sobre Jorgito me lleva a recordar aquello de que si una persona te dice “tú eres un caballo “bien vale la pena incomodarse, al menos la primera vez. Si esto se repite con alguien diferente, quien también te llama caballo, pues bueno, bueno, habrá incomodidad, y ya un poco de asombro. Y si por desgracia una tercera también te dice caballo, no queda sino una sola alternativa: ponerse una montura y salir raudo a cabalgar.





El corolario de lo anterior es que miremos con atención lo que somos para no caer en la tentación de creer que representamos algo diferente, a veces inflado con complejos de superioridad, cuando la realidad es que cargamos a nuestras espaldas grandes sensaciones de inferioridad las cuales no detectamos y,  si lo hacemos,  pues tratamos de ocultarlas con falsas máscaras y desvirtuadas apariencias.

Monday, January 08, 2018

Ay que linda que es la vida


Jorge Celedón es un reconocido cantante quien lanzó a la fama una preciosa canción llamada “Que bonita es esta vida” la cual en su primera estrofa expresa: “Me gusta el olor que tienen la mañana, me gusta el primer traguito de café, sentir como el sol se asoma en mi ventana, y me llena la mirada, de un hermoso amanecer. Me gusta escuchar la paz de las montañas mirar los colores del atardecer, sentir en mis pies la arena de la playa, y lo dulce de la caña, cuando beso a mi mujer”.Esta melodía que se le atribuye al binomio de Jorge Celedon y Jimmy Zambrano, ha tenido mucho éxito, dado el contenido alegre y positivo de su bella letra.



Precisamente creo que concentrándonos en la presencia de lo bello observaremos como nuestra perspectiva de la vida cambiará. La belleza es exponencial pues ella no sólo nos puede afectar positivamente a nosotros sino también a muchísimos más. Si me concentro en la belleza de la vida esta será mejor que cuando solo lo hago por algunos momentos.






En conclusión, somos sobrevivientes de aquellos naufragios por los que atravesamos internamente, y por tanto, un sentimiento de gratitud y gozo será aquel que, cuando empezamos el día, al verlo dentro de una perspectiva optimista, nos ayudará mucho a creer que la vida en realidad es bella y por lo tanto bien vale la pena disfrutarla al máximo.

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