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Wednesday, March 04, 2015

Un gran amigo llamado silencio

Mi buen amigo Eduardo Rey comentaba en sus sabias reflexiones lo siguiente “Tengo que callar cuándo estoy nervioso, apasionado, salido de mí mismo, muy irritado o indignado; porque ahí no es el momento, no están dadas las circunstancias propicias para hablar. Debo callar, pero que mi silencio no sea hostil, sino amable; que mi rostro hable con la sonrisa de la bondad y de la comprensión”.

Lidita Jaramillo, mi incomparable “erguelita”, me enseñó hace unos años un valioso refrán que dice “Es mejor callar que locamente hablar”, lo cual coincide con la valiosa sugerencia de que, en ocasiones resulta prudente el amarrarnos la lengua para en un momento de agite evitar decir algo de lo cual posteriormente nos toque lamentarnos en razón a sus indeseables consecuencias.



Estar en silencio, al menos diez minutos al día, en serena reflexión, o cuando los pensamientos agitados tengan a nuestra mente en el estado de “La loca de la casa”, es algo que es recomendable hacer precisamente para volver a la normalidad y permitirnos pensar, a partir de la estabilización mental, en forma más adecuada.

15 comments:

CHARO said...

Es verdad lo que dices pero que dificil resulta a veces callar...... en ocasiones puede ser todo un acto heróico el hecho de guardar silencio. Saludos cordiales

esteban lob said...

Ciertamente Ricardo, aunque a veces no basta contar hasta 10 para frenar nuestra rabia. Habría que hacer el intento igual. Sería sabio.

Marcos said...

Si no somos prudentes, luego es muy difícil rectificar nuestras palabras-

Roy Jiménez Oreamuno said...

La prudencia es la madre de todas las virtudes.

Saludos

Mercedes Cardona said...

MERCE CARDONA Dice.Tienes toda la razón, vale mas callar que explotar y decir cosas que después lamentaras aveces cuesta hacerlo, es un aprendizaje lento, pero se consigue. Agradezco tu visita, ya nos contarás tu viaje a Berlin, yo hace muchos años y espero que todo este mas bonito. Besosss

Mercedes Cardona said...

MERCE CARDONA Dice.Tienes toda la razón, vale mas callar que explotar y decir cosas que después lamentaras aveces cuesta hacerlo, es un aprendizaje lento, pero se consigue. Agradezco tu visita, ya nos contarás tu viaje a Berlin, yo hace muchos años y espero que todo este mas bonito. Besosss

Marina Fligueira said...

El sabio escucha en silencio; el necio ladra como los perros.
Lo mejor es que cuando hablemos, nuestras palabras sea mejores que el silencio.
Solo la sencillez, indica los actos de una persona noble.

Ha sido un placer. Ricardo. Te dejo mi gratitud y mi estima.
Un beso y se muy muy feliz.

Ligia said...

A veces los silencios son más expresivos que las palabras... Abrazos

CÉU said...

Buenas tardes, Ricardo!

Sem dúvida que devemos nos calar, quando nos sentimos fora de nós.
Há que reflexionar, deixar passar la "crise" y despois, hablar, placidamente, embora el silêncio seja, también una respuesta.

Desculpa mi "espanholes", mas eu soy Portuguesa.

Dia feliz!
Abrazo!

São said...

Adoro silêncio , escutá-lo, mergulhar a fundo nele junto ao mar.

No entanto, cuidado, porque pode gerar confusões.Como mostra a estória zen que sempre utilizei nas minhas aulas.

meu querido amigo, abraço apertado

Sor.Cecilia Codina Masachs said...

Excelente entrada mi buen amigo Ricardo. Así es, cuando se pierden los estribos es cuando las palabras salen sin cordura y luego uno se tiene que lamentar de los desaciertos de su lengua.
Un gran abrazo.
Sor.Cecilia

Rafael Humberto Lizarazo said...

Por algo reza el refrán: "Conecta tu cerebro antes de poner a funcionar la lengua"

Un abrazo.

amparo puig said...

Sin duda, un sabio consejo. Cuando estamos en un estado emocional que nos sobrepasa por todas partes, es mejor callar que decir alguna tontería de la que luego podamos arrepentirnos. El silencio puede llegar a ser un gran aliado. Saludos.

Kasioles said...

Por esta tierra se suele decir: LA MEJOR PALABRA ES AQUELLA QUE SE QUEDA POR DECIR, y sobre todo en un momento de descontrol, de furia, de enfado, etc.
Yo creo que es una forma de ahorrarnos el tener que pedir perdón.
Cariños.
kasioles

Rud said...

Mi muy apreciado Ricardo
Hay que callar cuando nuestra mente esté a punto de estallar; la indignación no es conciliatoria; esperad, ¿por qué entrar al mar en plena tempestad?
Deseo que pases un maravilloso fin de semana

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