Eso repiten con insistencia aquellos que sufren las consecuencias de un habito inconveniente, pues cada vez que incurren en el aparecen juntas el remordimiento y la culpa, además de las consecuencias, cuando estas se presentan. Pero mira dice el amigo, estoy casado pero tengo esta relación por fuera del matrimonio y cada vez que nos juntamos disfruto de lo que hago, pero después? Algo similar piensa el comedor compulsivo, quien una vez ha saboreado un buen plato de arroz, frijoles, pan con mantequilla y chicharrón, se mira al espejo y viendo el tamaño de su estomago, arranca a lamentarse y a hacer toda clase de promesas, trayendo a mi memoria que las dietas casi siempre empiezan “mañana”.
Y porque no dejamos ese habito que nos hace daño? Por algo bien simple y esto es la negación, la que insanamente nos invita a seguir haciendo lo mismo que nos perjudica pensando erróneamente que en esta ocasión el resultante será distinto al de la vez anterior. Se arrodillan, rezan, se dan golpes de pecho, le piden con fervor a Dios que los libere de estos suplicios, para al poco tiempo volver a incurrir en lo mismo. Lamentable y desanimante, verdad?
Lo que muchos no saben es que estos casos se presentan por simple miedo de ver la realidad o de afrontar una determinada situación, lo cual los lleva a escapar con estas y otra clase de situaciones adictivas. En algunas circunstancias estará el temor de querer lidiar con ellos mismos y aceptar que la soledad es quizás, en el silencio, el estado ideal que conduce a alcanzar magnificas conclusiones y determinaciones. Se puede mejorar si uno busca cual es la verdadera naturaleza de sus defectos y entonces en ese instante podrá pedirle a Dios con sincera humildad que lo libere de todo aquello que lo lleva a sentirse inicialmente bien, pero al final lastimosamente mal.
Thursday, November 05, 2009
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17 comments:
Sim, estes "vícios" têm uma causa bem mais complexa don que aquela que geralmente se crê.
Besos, amigo mio.
Cuánta razón tienes! Muchas cosas se realizamos, inmediatamente lo lamentamos pero carecemos de voluntad para cambiar esos hábitos negativos que nos pueden y perjudican. Un abrazo. Muy buen post.
Mi admirado y querido amigo Ricardo:
Negar lo evidente y dejarse llevar por la complacencia es el fallo más común y que mantiene a muchos seres humanos en el camino de la autodestrucción.
Un fortísimo abrazo.
Mi querido y apreciado Ricardo; me terminas de recordar que tengo que dejar de comerme las uñas! Es un mal hábito que tengo desde mi niñez y hay veces que he conseguido dejarlo por temporadas, pero vuelvo a hacerlo hasta sin darme cuenta. Es realmente vergonzoso!!
Saludos y besos. Gracias de nuevo por tus sabias palabras.
Hola, Ricardo...
Excelente tema el que nos traes hoy, totalmente inherente a nuestra condición humana, que por ello mismo es débil ante las tentaciones.
Lo mejor, creo yo, es tratar de evitar hacer cosas de las que luego tengamos que arrepentirnos, de esa manera no cargaremos con pesos en la conciencia.
Saludos.
Te iba a poner que yo también quiero dejar el mal hábito de morderme las uñas cuando leo que Eva tiene el mismo "problemilla". Imagínate con la edad que tengo... pero yo creo que cada vez cuesta más. Abrazos
Aqui estoy asi es más facil ir jaja!!1
Woww!!!!!!! realmente me dejaste pensando .
Sí
hay adicciones que uno las necesita...
Dejarlas?
A veces es mejor seguirlas que empezar una nueva.
Es un mal chiste :(
Hoy me he levantado plena
feliz
es asi como me siento ..
Te invito a mi blog a vos y a Javier y a todos los que escribieron comentando... sus escritos están en el texto no se si van a reconocerse.
¿Se reconocen?
besos y gracias Ricardo por tus pasiones de letras con nosotros que nos hacen pensar a diario las pasiones que ponemos en nuestras vidas.
Ricardo amigo, que buena reflexion, es dificil dejar un mal habito pero no imposible, si queremos podemos. Siempre es grato pasar a visitarte porque siempre me haces reflexionar. Te dejo fuerte abrazo y beso a la distancia, cuidate mucho.
Debe ser una situación muy difícil, el ser humano es débil y hay momentos que nos tentamos y después nos arrepentimos.
Me gusta aprender con vos, gracias Ricardo!!
Un beso.
Lo interesante es que si uno tiene un habito por más de seis meses se vuelve parte de nuestra personalidad y ahí la dificultad de poder cambiarlos.
Pero no es imposible en verdad que el Señor puede romper todas las cadenas que nos aprisionan y en eso esto 100% de acuerdo contigo, hay que ser humildes ante nuestro Dios.
Saludos afectuosos
Será porque la raza humana es así de debil.
Muy interesante
Un beso
Los hábitos se hacen costumbres y las costumbres se hacen leyes.
Los hábitos es mejor erradicarlos desde el primer momento.
Saludos.
Pue sí, Ricardo, sólo el hombre cae dos veces en la misma piedra... y es difícil. Ricardo, dejar atrás hábitos que nos perjudican pero hay que intentarlo hasta conseguirlo
Hola Ricardo: Se por experiencia propia lo que cuesta dejar un vicio, yo he tenido el vicio del tabaco y me costó un gran trabajo dejarlo, yo solo no habría podido pero me encomendé y con la ayuda de Dios lo dejé. De todos modos no hay que olvidar lo que dice San Agustin "Dios que te ha creado sin ti no te salvará sin tu ayuda"
Querido amigo un fuerte abrazo
Lo veo por el lado del cigarrillo, mi vicio de soltería...pienso en que, una vez me case, lo dejaré; al menos, los fines de semana que paso casi íntegros con mi novia, ya no fumo (algo es algo, ¿no?).
Ahora bien, entiendo que no saco nada con prometer fervientemente que tal día sí supero ese vicio...porque he visto en mi entorno promesas con hora y fecha que jamás me las han cumplido. Ergo, ¿por qué volverme tan hipócrita?
Hay que saber manejar estas situaciones y, ante todo, poner fuerza de voluntad sin aspavientos. Que tu mano derecha no sepa lo que hace tu mano izquierda. Saludos afectuosos, de corazón.
P.D.: Y para qué estamos con cosas...lo de morderme las uñas también lo tengo.
Hola Ricardo, pasando a saludarte y leerte, la voluntad y la fe en Dios, son las herramientas que hacen realmente el milagro! Besos
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